Descubren mecanismo de transmisión de NDM-1

El Servicio de Antimicrobianos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (Anlis- Malbrán) informa que 9 de cada 10 mil personas internadas tienen infecciones por bacterias multirresistentes, y en la Ciudad de Buenos Aires esa cifra se quintuplica.

Un estudio internacional coordinado por Alejandro Vila, investigador superior del CONICET y director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) describió un mecanismo novedoso por el cual la metalo-betalactamasa de Nueva Delhi 1 (NDM-1), permite a las bacterias resistir a la acción de los antibióticos y la respuesta inmune y, al mismo tiempo,  protege a las bacterias sensibles.

 

NDM-1

 

Uno de los principales mecanismos de resistencia contra los betalactámicos es la producción de las enzimas betalactamasas, que los inactivan irreversiblemente. De ellos los más sofisticados  son los carbapenemes, que escapan a la acción de estas enzimas. Son de amplio espectro, sólo se administran por vía endovenosa y suelen ser considerados ‘la última línea de defensa’ para tratar infecciones severas o multirresistentes.

La NDM-1 es una beta-lactamasas dependientes de zinc, una metalo-betalactamasa, que tiene la capacidad de inactivar a los carbapenemes. Fue descripta por primera vez en 2008 en bacterias multirresistentes encontradas en la capital de India y, desde entonces, cada vez aparecen más casos nuevos de resistencia mediada por NDM-1 en todo el mundo.

Con este problema en mente buscaron determinar cómo hacía la NDM-1 para resistir a la acción de los carbapenemes, porque la rápida transmisión de la resistencia no puede explicarse solamente a través de los mecanismos tradicionales que usan las bacterias.

Y encontraron un sistema único: esta enzima se ancla a la membrana externa de las bacterias. Esa unión le da a la enzima dos ventajas: una es que la vuelve mucho más resistente al sistema inmune. Y la segunda es que favorece que NDM-1 salga de la bacteria dentro de vesículas.

El primer punto, el de la resistencia, está relacionado con el zinc. Todas las metalo-beta-lactamasas como la NDM-1 necesitan de él para activarse, pero el sistema inmune cuando detecta la infección, reduce los niveles disponibles de zinc y las inutiliza. Y funciona… a menos que estén ancladas a membrana.

El segundo factor está relacionado con la transmisión de resistencia a los carbapenemes. Cuando una vesícula que transporta la enzima activa llega a bacterias que son sensibles a estos antibióticos, la NDM-1 se les une y es como si estas bacterias también la expresaran y se vuelven resistentes, al menos transitoriamente.

En las vesículas viaja a veces también el gen que codifica para NDM-1. Algunos trabajos anteriores muestran que podría haber transferencia horizontal de genes, pero aún no está claro si estas vesículas pueden transferirlo a una bacteria receptora. Y en ese sentido van justamente apuntadas las nuevas investigaciones que va a encarar el grupo para terminar de comprender estos procesos de transferencia de resistencia.

 

Fuentes de informacion: Conicet , Nature Chemical Biology

M. Cifarelli

M. Cifarelli

Es Bioquimico de la Universidad Nacional del Sur (Bahia Blanca). Matricula Nacional: 10278.
Realizo la Residencia en Bioquímica Clínica en el Hospital de Clínicas – UBA. Contacto: mdcifarelli@gmail.com

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